Para que yo me llame Ángel González, deÁngel González
Era precisamente a esto a lo que aludía Gil de Biedma cuando respecto a su propia poesía afirmaba que se trataba de un personaje imaginado y no imaginario, es decir, de un símbolo de sí mismo, personaje frente al cual trató de construirse una personalidad en un diálogo de extraordinaria intensidad en [...]