VIDA
Julio Cortázar nació en Ixelles, Bélgica en 1914.
Sus padres eran de nacionalidad argentina y al poco tiempo de nacer lo trasladaron a dicho país. Su infancia fue un constante movimiento entre Europa i Argentina.
Tras completar sus estudios primerios, siguió los de magisterio y letras y durante cinco años fue maestro rural.
En 1951 viajó a Paris con una beca. Al terminarla trabajó como traductor de la UNESCO, empleo que le permitió afincarse definitivamente en la capital francesa.
Se casó con Aurora Bernárdez, una traductora argentina, en 1953. Vivían en Paris con un bajo nivel económico, cuando se le ofreció traducir la obra completa en prosa de Edgar Allan Poe para la Universidad de Puerto Rico. Dicho trabajo fue considerado más tarde por los críticos como la mejor traducción de la obra del escritor estadounidense. La pareja se fue a vivir a Italia durante el año que duró el trabajo. Al terminar dicho trabajo viajaron a Bueno Aires en barco.
En 1962 viajó a Cuba, viaje que se convirtió en una experiencia decisiva en su vida. En 1970 se desplazó a Chile para asistir a la ceremonia de toma de posesión como presidente de Salvador Allende. Y, más tarde a Nicaragua para apoyar al movimiento sandinista. Fue uno de los promotores y miembors más activos del tribunal Russell.
Tres años antes de morir adoptó la nacionalidad francesa, aunque sin renunciar a la argentina.
Murió en Paris el 12 de Febrero de 1984, a la edad de 69 años.
OBRA
Gran parte de su obra constituye un retrato, en clave surrealista, del mundo exterior, al que considera como un laberinto fantasmal del que el ser humano ha de intentar escapar. Una de sus primeras obras, Los reyes (1949), es un poema en prosa centrado en la leyenda del Minotauro. El tema del laberinto reaparece en Los premios (1960), una novela que gira alrededor del crucero que gana un grupo de jugadores en un sorteo, y que se va convirtiendo a lo largo del relato en una auténtica pesadilla.
El Cortázar de los cuentos ha creado escuela por sus propuestas sorprendentes, su aprovechamiento de los recursos del lenguaje coloquial y sus atmósferas fantásticas e inquietantes que pueden emparentarse con las de los relatos de su compatriota Jorge Luis Borges. El ritmo del lenguaje recuerda constantemente la oralidad y, por lo tanto, el origen del cuento: leídos en voz alta cobran otro significado. Lo curioso de estos relatos es que el lector siempre queda atrapado, a pesar de la alteración de la sintaxis, de la disolución de la realidad, de lo insólito, del humor o del misterio, y reconstruye o interioriza la historia como algo verosímil.
Producción Literaria
- Presencia (1938)
- Los Reyes (1949)
- Bestiario (1951)
- Final del juego (1956)
- Las ranas secretas (1959)
- Los premios (1960)
- Historia de Cronopios y de famas (1962)
- Rayuela (1963)
- Todos los fuegos el fuego (1966)
- La vuelta al día en ochenta mundos (1967)
- 62/Modelo para armar (1968)
- Último round (1969)
- Viaje alrededor de una mesa (1970)
- La isla a Mediodía (1971)
- Prosa del Observatorio (1972)
- Libro de Manuel (1973)
- Octaedro (1974)
- Fantasmas contra los vampiros multinacionales (1975)
- Alguien anda por ahí (1977)
- Un tal Lucas (1979)
- Queremos tanto a Glenda (1980)
- Deshoras (1982)
- Nicaragua tan violentamente dulce (1983)
- Los autonautas de la cosmopista (1983, escrito con Carol Dunlop)
- Adiós Robinson (1984)
- Salvo el crepúsculo (1985)
- El examen (1985)
- Divertimiento (1986)
- Diario de Andrés Fava (1995)
GENERACIÓN Y MOVIMIENTO
Julio Cortazar froma parte del Boom Latino Americano, movimiento que desafió las convenciones establecidas de la literatura latinoamericana. debido al clima político de América Latina de la década del 1960, su trabajo fue muy político. El exito repentino de los autores del Boom, fue en gran parte debido al hecho de que sus obras se encuentras entre las primeras novelas de la America Latina que se publicaron en Europa, por editoriales de Barcelona.
El auge de la literatura latinoamericana, comenzó con los escritos de Jose Martí, Rubén Darío. En Eurpoa escritores modernistas, como James Joyce, también han influido en los escritores del Boom. Hay divergencía de opiniones en cuanto a cual es la primera novela del Boom. Alfred McAdam, considera que la primera es “Rayuela” de Julio Cortazar (1963). Los escritores más importantes del Boom se consideraban “huérfanos” de generación literaria, no tenían ningún “padre” latinoamericano del que influenciarse. Sin embargoreconocieron que debían gran parte de su innovación estilística a los de la etapa Vanguardista. Las novelas del Boom son esencialmente modernistas.
CUENTO
FIN DEL MUNDO
Como los escribas continuarán, los pocos lectores que en el mundo había van a cambiar de oficio y se pondrán también de escribas. Cada vez más los países serán de escribas y de fábricas de papel y tinta, los escribas de día y las máquinas de noche para imprimir el trabajo de los escribas. Primero las bibliotecas desbordarán de las casas, entonces las municipalidades deciden (ya estamos en la cosa) sacrificar los terrenos de juegos infantiles para ampliar las bibliotecas. Después ceden los teatros, las maternidades, los mataderos, las cantinas, los hospitales. Los pobres aprovechan los libros como ladrillos, los pegan con cemento y hacen paredes de libros y viven en cabañas de libros. Entonces pasa que los libros rebasan las ciudades y entran en los campos, van aplastando los trigales y los campos de girasol, apenas si la dirección de vialidad consigue que las rutas queden despejadas entre dos altísimas paredes de libros. A veces una pared cede y hay espantosas catástrofes automovilísticas. Los escribas trabajan sin tregua porque la humanidad respeta las vocaciones, y los impresores llegan ya a orillas del mar. El presidente de la república habla por teléfono con los presidentes de las repúblicas, y propone inteligentemente precipitar al mar el sobrante de libros, lo cual se cumple al mismo tiempo en todas las costas del mundo. Así los escribas siberianos ven sus impresos precipitados al mar glacial, y los escribas indonesios etcétera. Esto permite a los escribas aumentar su producción, porque en la tierra vuelve a haber espacio para almacenar sus libros. No piensan que el mar tiene fondo, y que en el fondo del mar empiezan a amontonarse los impresos, primero en forma de pasta aglutinante, después en forma de pasta consolidante, y por fin como un piso resistente aunque viscoso que sube diariamente algunos metros y que terminar por llegar a la superficie. Entonces muchas aguas invaden muchas tierras, se produce una nueva distribución de continentes y océanos, y presidentes de diversas repúblicas son sustituídos por lagos y penínsulas, presidentes de otras repúblicas ven abrirse inmensos territorios a sus ambiciones etcétera. El agua marina, puesta con tanta violencia a expandirse, se evapora más que antes, o busca reposo mesclándose con los impresos para formar la pasta aglutinante, al punto que un día los capitanes de los barcos de las grandes rutas advierten que los barcos avanzan lentamente, de treinta nudos bajan a veinte, a quince, y los motores jadean y las hélices se deforman. Por fin todos los barcos se detienen en distintos puntos de los mares, atrapados por la pasta, y los escribas del mundo entero escriben millares de impresos explicando el fenómeno y llenos de una gran alegría. Los presidentes y los capitanes deciden convertir los barcos en islas y casinos, el público va a pie sobre los mares de cartón a las islas y casinos donde orquestas típicas y características amenizan el ambiente climatizado y se baila hasta avanzadas horas de la madrugada. Nuevos impresos se amontonan a orillas del mar, pero es imposible meterlos en la pasta, y así crecen murallas de impresos y nacen montañas a orillas de los antiguos mares. Los escribas comprenden que las fábricas de papel y tinta van a quebrar, y escriben con letra cada vez más menuda, aprovechando hasta los rincones más imperceptibles de cada papel. Cuando se termina la tinta escriben con lápiz etcétera; al terminarse el papel escriben en tablas y baldosas etcétera. Empieza a difundirse la costumbre de intercalar un texto en otro para aprovechar las entrelíneas, o se borra con hojas de afeitar las letras impresas para usar de nuevo el papel. Los escribas trabajan lentamente, pero su número es tan inmenso que los impresos separan ya por completo las tierras de los lechos de los antiguos mares. En la tierra vive precariamente la raza de los escribas, condenada a extinguirse, y en el mar están las islas y los casinos o sea los transatlánticos donde se han refugiado los presidentes de las repúblicas, y donde se celebran grandes fiestas y se cambian mensajes de isla a isla, de presidente a presidente, y de capitán a capitán.
CUENTO SIN MORALEJA
Un hombre vendía gritos y palabras, y le iba bien, aunque encontraba mucha gente que discutía los precios y solicitaba descuentos. El hombre accedía casi siempre, y así pudo vender muchos gritos de vendedores callejeros, algunos suspiros que le compraban señoras rentistas, y palabras para consignas, esloganes, membretes y falsas ocurrencias.
Por fin el hombre supo que habia llegado la hora y pidió audiencia al tiranuelo del pais, que se parecía a todos sus colegas y lo recibió rodeado de generales, secretarios y tazas de café.
-Vengo a venderle sus últimas palabras -dijo el hombre-. Son muy importantes porque a usted nunca le van a salir bien en el momento, y en cambio le conviene decirlas en el duro trance para configurar facilmente un destino histórico retrospectivo. -Traducí lo que dice- mando el tiranuelo a su interprete. -Habla en argentino, Excelencia. -¿En argentino? ¿Y por qué no entiendo nada? -Usted ha entendido muy bien -dijo el hombre-. Repito que vengo a venderle sus últimas palabras.
El tiranuelo se puso en pie como es de práctica en estas circunstancias, y reprimiendo un temblor, mandó que arrestaran al hombre y lo metieran en los calabozos especiales que siempre existen en esos ambientes gubernativos. -Es lástima- dijo el hombre mientras se lo llevaban-. En realidad usted querrá decir sus últimas palabras cuando llegue el momento, y necesitará decirlas para configurar fácilmente un destino histórico retrospectivo. Lo que yo iba a venderle es lo que usted querrá decir, de modo que no hay engaño. Pero como no acepta el negocio, como no va a aprender por adelantado esas palabras, cuando llegue el momento en que quieran brotas por primera vez y naturalmente, usted no podra decirlas. -¿Por qué no podré decirlas, si son las que he de querer decir? -pregunto el tiranuelo ya frente a otra taza de café. -Porque el miedo no lo dejará -dijo tristemente el hombre-. Como estará con una soga al cuello, en camisa y temblando de frio, los dientes se le entrechocaran y no podrá articular palabra. El verdugo y los asistentes, entre los cuales habrá alguno de estos señores, esperarán por decoro un par de minutos, pero cuando de su boca brote solamente un gemido entrecortado por hipos y súplicas de perdón (porque eso si lo articulará sin esfuerzo) se impacientarán y lo ahorcarán.
Muy indignados, los asistentes y en especial los generales, rodearon al tiranuelo para pedirle que hiciera fusilar inmediatamente al hombre. Pero el tiranuelo, que estaba-pálido-como-la-muerte, los echó a empellones y se encerró con el hombre, para comprar sus últimas palabras.
Entretanto, los generales y secretarios, humilladísimos por el trato recibido, prepararon un levantamiento y a la mañana siguiente prendieron al tiranuelo mientras comía uvas en su glorieta preferida. Para que no pudiera decir sus últimas palabras lo mataron en el acto pegandole un tiro. Después se pusieron a buscar al hombre, que había desaparecido de la casa de gobierno, y no tardaron en encontrarlo, pues se paseaba por el mercado vendiendo pregones a los saltimbanquis. Metiéndolo en un coche celular, lo llevaron a la fortaleza, y lo torturaron para que revelase cuales hubieran podido ser las últimas palabras del tiranuelo. Como no pudieron arrancarle la confesión, lo mataron a puntapiés.
Los vendedores callejeros que le habían comprado gritos siguieron gritándolos en las esquinas, y uno de esos gritos sirvió más adelante como santo y seña de la contrarrevolución que acabó con los generales y los secretarios. Algunos, antes de morir, pensaron confusamente que todo aquello había sido una torpe cadena de confusiones y que las palabras y los gritos eran cosa que en rigor pueden venderse pero no comprarse, aunque parezca absurdo.
Y se fueron pudriendo todos, el tiranuelo, el hombre y los generales y secretarios, pero los gritos resonaban de cuando en cuando en las esquinas.
Oriol Jiménez Tarrés
Alberto Caro Domínguez
4to A

Te visitan de muy lejos para ver:
- explicacion de la frase “ las palabras y los gritos eran cosa que en rigor pueden venderse pero no comprarse aunque parezca absurdo”


