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Ejercicios de castellano actividades autocorregidas
Tienes mucho trabajo por delante ¡Hazlo YA!
Dentro varias opciones (ayudas y orientaciones)
EXAMEN EJ
http://www.gencat.cat/diue/doc_un/pau_lles10jl.pdf
http://www.gencat.cat/diue/doc_un/pau_lles1.pdf
su propia poesía afirmaba que se trataba de un personaje imaginado y no
imaginario, es decir, de un símbolo de sí mismo, personaje frente al cual
trató de construirse una personalidad en un diálogo de extraordinaria
intensidad en poemas como ‘Contra Jaime Gil de Biedma’ y ‘Después de la
muerte de Jaime Gil de Biedma’, que están en la memoria de todos.
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Biedma como Ángel González hablen de <J.Gil de Biedma> y de
<A.González> significa fundamentalmente hacer de ellos mismos un objeto
para sí y para los otros; es establecer una dialéctica entre el yo y el yo-como otro;
es precisamente establecer la diferencia entre realidad y ficción.
elimina la ficción. El nombre propio no sería mas que un recurso para
producir una ilusión de realidad
en la trayectoria poética de González que, tal vez como reacción ante la
inutilidad de las palabras, en el sentido apuntado hasta aquí, y ‘en un
intento de salir del personaje poético’, se va apoyando con el paso del
tiempo en ‘lo más impersonal y ajeno’
—
búsqueda de la propia identidad que es en gran medida la poesía de
Ángel González
—
Gil de Biedma, Brines, Caballero Bonald, Valverde, Goytisolo, Valente, Claudio
Rodríguez van a sembrar sus versos de alusiones a esta vieja herida.
3 bautizara con el nombre genérico de “El grupo poético de
Ángel González, como ellos, ha de afrontar la desculturización sistemática de la
larga postguerra, el exilio de la inteligencia, el silencio. Odia la educación recibida y, si
logra sobrevivir, es porque su tesón y su esfuerzo en educarse a sí mismo, venciendo su
complejo de ignorancia. Porque, a pesar de todo, cree en la capacidad del ser humano para
construir su propio proyecto existencial. Muestra repetidamente su solidaridad con los
semejantes, sobre todo con los más débiles, y progresivamente, a la par que va arraigando
en él la conciencia crítica de la propia nacionalidad, lo hace también un sentimiento de
universalidad e internacionalismo.
Es quizás por esto por lo que en una aproximación tan reducionista como equivocada
“estos poetas de los años 50 son considerados marxistas por el común, comunistas o, con
máxima benevolencia, simpatizantes . Los propios poetas permiten esa confusión o
colaboran con ella o se declaran con orgullo compañeros de viaje de una oposición
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forjada a través de miles de años por hombres y mujeres de toda condición . Pero no lo es
menos que esa esperanza a la que arriba aludíamos es bastante limitada y él personalmente
se siente ante una tarea de reconstrucción tan penosa como invevitable :
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinocios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto :
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento….
En el principio, Blas de Otero
El balcón, los cristales,
Unos libros, la mesa.
¿Nada más esto? Sí,
Maravillas concretas.
Material jubiloso
Convierte en superficie
Manifiesta a sus átomos
Tristes, siempre invisibles.
Y por un filo escueto,
O el amor de una curva
de asa, la energía
De plenitud actúa.
¡Energía o su gloria!
En mi dominio luce
Sin escándalo dentro
De lo tan real, hoy lunes.
Y ágil, humildemente,
La materia apercibe
Gracia de Aparición:
Esto es cal, esto es mimbre.
Jorge Guillén
“Más allá”, IV.
Cántico.
Este texto reproduce la parte IV del poema “Más allá”, con el que se abre Cántico. Guillén exalta en sus versos la humilde realidad diaria, a través de la cual se manifiesta la plenitud del Universo. El escritor, sentado en su despacho de trabajo (la alusión a “unos libros, la mesa” -del verso 2- es muy significativa al respecto), contempla, en un día cualquiera (“hoy lunes” -verso 16-), la perfección que exhiben las pequeñas cosas que habitualmente le acompañan: “maravillas concretas” -verso 4- y “material jubiloso” -verso 5- son, en efecto, “El balcón, los cristales. / Unos libros, la mesa” -versos 1 y 2-; como también lo son el “filo escueto” -de los libros, verso 9- y la “curva / de asa” -de la taza de café, versos 10 y 11-, elementos cotidianos en los que “la energía / de plenitud actúa” -versos 11 y 12-; y como igualmente lo son hasta las más modestas realidades: las blancas paredes de su despacho y el sillón en el que se sienta: “esto es cal, esto es mimbre” -verso 20-. Y, lleno de júbilo, Guillén nos comunica su actitud entusiasta ante la perfección que revela todo lo creado. De ahí la exclamación admirativa del verso 13: “¡Energía o su gloria!”
El poema muestra el prodigioso dominio que Guillén tiene del léxico: al empleo de un léxico abstracto y, en cierto modo, intelectual (“material jubiloso”, “superficie / manifiesta”, “átomos / tristes, siempre invisibles”, “la energía / de plenitud”, “Gracia de Aparición”) -lexico que refleja el convencimiento de Guillén de que no existe un lenguaje preconcebidamente poético-, se alía en este poema, como procedimiento expresivo más destacado, el uso de múltiples metonimias (filo escueto/libro, curva de asa/taza, cal/pared, mimbre/sillón>, que evidencian la extremada concisión de que hace gala Guillén. Esa economía expresiva afecta por igual a todos los planos lingüísticos, y no sólo al lexico-semántico, en el que hay que destacar, además, la moderación y sobriedad en el empleo de la adjetivación, así como la afortunada oposición jubiloso/tristes de la estrofa 2: “Material jubiloso / convierte en superficie / manifiesta a sus átomos / tristes, siempre invisibles”.
Y si sencilla es la estructura métrica del poema -versos heptasílabos agrupados en cinco coplas, en cada una de las cuales riman en asonante los pares-, no lo es menos el tipo de sintaxis empleado, en la que se ha prescindido tanto de la coordinación como de la subordinación.
Pero más sorprendente aún si cabe resulta el rigor geométrico con que Guillén ha estructurado el contenido del poema: el escritor comienza y termina enumerando las cosas cotidianas -en un claro ejemplo de estilo nominal-; y, entre ambas enumeraciones, sitúa ese grito de entusiasmo ante el prodigio de la realidad de cada día: “¡Energía o su gloria!” (verso 13).
Y dado que el tipo de métrica empleado en este poema hay que vincularlo con la economía expresiva que es característica de la lengua poética de Guillén, nos parece conveniente efectuar un análisis métrico de dicho poema, siguiendo el método de Antonio Quilis (expuesto en su obra Métrica española, publicada por Seix Barral). En el texto reproducido a continuación se ha reflejado gráficamente la división silábica, la acentuación y las pausas. (Por su especial interés métrico, repárese expresamente en el verso 16).
El análisis silábico
1. El-bal-cón, / los-cris-tá-les, //
2. Ú-nos-lí-bros, / la-mé-sa. //
3. ¿Ná-da-más-és-to? / Sí, //
4. Ma-ra-ví-llas-con-cré-tas. ///
5. Ma-te-riál-ju-bi-ló-so //
6. Con-viér-te en-su-per-fí-cie
7. Ma-ni-fiés-ta a-sus-á-to-mos
8. Trís-tes, / siém-pre in-vi-sí-bles. ///
9. Y-por-un-fí-lo es-cué-to //
10. O el-amór-de ú-na-cúr-va
11. De-á-sa, / la e-ner-gí-a
12. De-ple-ni-túd-ac-tú-a. ///
13. ¡E-ner-gí-a o-su-gló-ria! //
14. En-mi-do-mí-nio-lú-ce //
15. Sin-es-cán-da-lo / dén-tro
16. De-lo-tán-reál, / hóy-lú-nes. ///
17. Y á-gil, / hu-míl-de-mén-te, //
18. La-ma-té-ria a-per-cí-be //
19. Grá-cia-de A-pa-ri-ción: //
20. És-to es-cál, / és-to es-mím-bre. ////
Jorge Guillén. “Más allá”, IV.. Cántico.
Los versos 1, 2, 4, 5, 12, 14 y 15 poseen siete sílabas fonológicas y otras tantas sílabas métricas.
El verso 3 posee seis sílabas fonológicas; pero, como termina en palabra aguda -sí-, debe contarse una sílaba más, por lo que consta de siete sílabas métricas.
El verso 7 posee también siete sílabas métricas, pues al terminar en palabra esdrújula -átomos-, ha de contarse una sílaba menos.
Los versos 6, 7, 8, 9, 11, 13, 17, 18 y 19 tienen, igualmente, siete sílabas métricas, pues cada uno de ellos presenta una sinalefa (reunión en una sola sílaba métrica de la última sílaba de un vocablo y de la primera del siguiente, cuando aquél acaba en vocal y éste empieza por vocal).
Dos sinalefas hacen que las nueve sílabas fonológicas de los versos 10 y 20 se conviertan en síete silabas métricas.
En el verso 11 se produce un hiato en de asa, pues al ser la segunda vocal tónica, no existe sinalefa.
En el verso 16 es menester hacer una sinéresis en el vocablo real, integrando en una sola sílaba métrica dos vocales que pertenecen a sílabas fonológicas diferentes, para que, de este modo, resulten siete sílabas métricas.
Así pues, todos los versos del poema son heptasílabos: tienen siete sílabas métricas.
El análisis acentual
Verso 1. Sílabas métricas 3 y 6.
Verso 2. Sílabas métricas 1, 3 y 6.
Verso 3. Sílabas métricas 1, 3, 4 y 6.
Verso 4. Sílabas métricas 3 y 6.
Verso 5. Sílabas métricas 3 y 6.
Verso 6. Sílabas métricas 2 y 6.
Verso 7. Sílabas métricas 3 y 6.
Verso 8. Sílabas métricas 1, 3 y 6.
Verso 9. Sílabas métricas 3, 4 y 6.
Verso 10. Sílabas métricas 3, 4 y 6.
Verso 11. Sílabas métricas 2 y 6.
Verso 12. Sílabas métricas 4 y 6.
Verso 13. Sílabas métricas 3 y 6.
Verso 14. Sílabas métricas 4 y 6.
Verso 15. Sílabas métricas 3 y 6.
Verso 16. Sílabas métricas 3, 4, 5 y 6.
Verso 17. Sílabas métricas 1, 4 y 6.
Verso 18. Sílabas métricas 3 y 6.
Verso 19. Sílabas métricas 1 y 6.
Verso 20. Sílabas métricas 1, 3, 4 y 6.
Todos los heptasílabos tienen un acento constante sobre la sexta sílaba métrica (acento estrófico). Como el último acento recae sobre sílaba par, son todos de ritmo yámbico. Los acentos que se encuentran sobre las sílabas pares son rítmicos; así, por ejemplo, es rítmico el acento sobre la segunda sílaba del verso 6: “Con- viér-te en-su-per-fi-cie”. Y los acentos que se encuentran sobre las sílabas impares son extrarrítmicos; así, por ejemplo, son extrarrítmicos los acentos sobre las sílabas primera y tercera del verso 2: “Ú-nos-lí-bros, / la-mé-sa”. En los versos 3, 9, 10 y 20, el acento sobre la tercera sílaba es, además, antirrítmico (por su situación especial de vecindad con sílaba rítmica) ; y también son antirrítmicos los acentos sobre las sílabas tercera y quinta del verso 16, de sorprendente ritmo acentual: “De-lo- tán-real, / hóy-lú-nes”.
El análisis de las pausas
Los versos 1, 2, 3, 5, 9, 13, 14, 17, 18 y 19 presentan pausa versal. Los versos 4, 8, 12 y 16 presentan pausa estrófica. Después del verso 20, la pausa es final.
No presentan pausa versal los versos 6, 7, 10, 11, en los que se inician otros tantos encabalgamientos (distribución en versos contiguos de palabras que constituyen una unidad sintáctica).
Pausa interna presentan los versos 1, 2, 3, 8, 11, 15, 16, 17 y 20; son, por tanto, pausados. Precisamente, la pausa interna de los versos 8, 11 y 16 pone fin a los encabalgamientos iniciados en los versos 6, 10 y 15, respectivamente: “átomos tristes“, “curva de asa” y “dentro de lo tan real“.
Los versos 4, 5, 6, 7, 9, 10, 12, 13, 14, 18 y 19 son impausados.
El análisis de la rima
Las cinco estrofas organizan su rima de la siguiente manera:
Verso 2: é-a (mesa).
Verso 4: é-a (concretas).
Verso 6: í-e (superficie).
Verso 8: í-e (invisibles).
Verso 10: ú-a (curva).
Verso 12: ú-a (actúa)
Verso 14: ú-e (luce).
Verso 16: ú-e (lunes).
Verso 18: í-e (percibe).
Verso 20: í-e (mimbre).
La rima, por tanto, es asonante (identidad acústica de los fonemas vocálicos a partir de la útima vocal tónica) en los versos pares, mientras que los versos impares aparecen sin rima (y son versos sueltos).
El esquema de la rima es éste:
-a-a, -b-b, -c-c, -d-d, -b-b.
La estructura del texto
Del análisis precedente podemos extraer las siguientes conclusiones:
1. Los versos son heptasílabos.
2. Todos llevan el acento estrófico sobre la sexta sílaba y, por tanto, son de ritmo yámbico.
3. Riman en asonante los pares y quedan libres los impares.
4. El texto es un poema poliestrófico, compuesto de cinco coplas.