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Ejercicios de castellano actividades autocorregidas
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Los patinetes han tenido una gran evolución desde su invención a principios del siglo XX. Lo que empezó como un juguete para niños, se ha convertido en un medio de transporte para todas las edades que resulta cada vez más habitual ver en las urbes de todo el mundo.
Los primitivos patinetes eran, simplemente, planchas de metal o madera con ruedas, unidas a un manillar. Su sistema de conducción consistía en la inclinación hacia un lado u otro del patinete. Estos pesados vehículos servían de entretenimiento a los niños de las ciudades americanas. El caso es que los materiales de los que estaban compuestos hacían de los patinetes un juguete poco duradero, ya que la lluvia pudría la madera y oxidadaba los metales.
El patinete como deporte
En la antigua Checoslovaquia empezó el uso del patinete como deporte. En la ciudad de Roznov, situada en lo que ahora es la República Checa, se buscaba una alternativa al esquí para los meses de verano. Esto hizo retomar el viejo concepto de patinete y adaptarlo a las medidas de los adultos.
Seguían siendo de los mismos materiales, pero se expandieron y convirtieron en el medio de locomoción más común en la ciudad. Este invento checoslovaco se dejo de banda un poco en los 80 con la popularización de las mountain bikes, los monopatines y los patines de ruedas.
El suizo que cambió el banco por las ruedas
La infancia de Wim Ouboter estuvo siempre ligada al patinete. Su hermana tenía una pierna 25 centímetros más corta que la otra, lo que le impedía montar en bicicleta, entre otras cosas. Por este motivo, sus padres les regalaban a los dos un patinete nuevo cada año con el que ambos podían moverse y divertirse.
En 1990, cuando Wim tenía ya 30 años, se le hacía muy pesado ir andando o en transporte público hasta su restaurante favorito en Zurich. Fue entonces cuando decidió modernizar el patinete de su infancia, poniéndole ruedas en línea. Esta primera evolución provocó las risas y burlas de sus conciudadanos.
Por las críticas, Wim decidió cambiar su idea. Abandonó los materiales clásicos, se fijó en un metal más resistente: el aluminio. Y así diseñó un patinete mucho más manejable y que se podía plegar, lo que, al guardarlo, le evitaba las burlas de sus vecinos y compañeros de trabajo.
En Japón, sin embargo, triunfaba el patinete de Wim Ouboter. Y en el año 2000, la empresa norteamericana Razor cruzó el Pacífico para llevárselo a Estados Unidos, y, de ahí, al resto del mundo. Popularizándose, en seguida, entre los más jóvenes.
Así llegamos hasta hoy, cuando tenemos infinitas variaciones del concepto original de patinete. Las Kickbikes para deporte o transporte, los patinetes de aluminio para uso menos habitual, los plegables para viajar en transporte público, o los de cuatro ruedas, inventados en 2006, para hacer trucos. Un patinete para cada par de piernas, independientemente de su longitud.
